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Nunca lo había contado, pero antes de ser asesora de imagen, fui periodista durante ocho años. Y después, decidí reinventar mi vida.

Estudié periodismo en Madrid y, cuando terminé la carrera, volví a Zaragoza y trabajé allí en varios lugares hasta que la suerte quiso llevarme hasta un sitio con el que tenía una relación muy sentimental: TVE.

Mi padre había trabajado allí durante casi 40 años, y poder comenzar a hacerlo yo me pareció un sueño.

Allí hice de todo lo que te puedas imaginar, reportajes de todo tipo, noticias más o menos tristes, más o menos importantes, y en alguna ocasión tuve que presentar los informativos.

reinventar

En algún momento durante aquellos años, no sé exactamente cuando, dejé de amar lo que hacía. Lo que había sido mi gran vocación desde pequeña dejó de serlo, y perdí la pasión.

Tenía claro que quería reinventar mi vida, pero no sabía cómo hacerlo, ni tenía el valor necesario.

Lo bueno es que a veces el destino te ayuda y te da un empujoncito, como me pasó a mí. Cuando nació mi hijo, tuve claro que quería criarlo junto a mi marido en Barcelona, y así fue como, después de 7 años, dije adiós a TVE y me mudé a Barcelona.

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Aunque aquí he tenido trabajo como periodista, como directora de comunicación de una empresa, mi nuevo camino ya empezaba a forjarse.

Pensé mucho, me analicé, busqué en mi interior aquello que realmente me motivaba y me movía a levantarme por la mañana.

De aquellos pensamientos, surgieron dos cosas: la moda y hacer felices a los demás. ¡Estaba claro! Ya tenía mi nueva profesión: iba a ser asesora de imagen.

Es curioso cómo las cosas encajan cuando has encontrado el camino correcto.

Todo aquel malestar que me generaba mi trabajo como periodista en aquel último periodo se transformó en pasión y felicidad en mi nueva profesión.

Ahora no siento que voy a trabajar, me divierto tanto en cada taller, en cada servicio, con cada una de vosotras que no me creo que haya tenido tanta suerte.

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Te cuento todo esto porque muchas veces nos da miedo reinventar nuestra vida. Nos da la impresión de que somos demasiado mayores, demasiado jóvenes, tenemos demasiados compromisos y complicaciones para cambiar aquellas cosas de nuestra vida que nos atan y nos hacen infelices.

Y no es así. Nunca, nunca es tarde para tomar el camino correcto, aquel que te va a hacer sentirte tan afortunada como me siento yo hoy en día.

Tampoco es tarde para cambiar tu estilo. ¿Estás cansada de verte siempre igual? ¿Ves la ropa en otras personas y te encantaría probártela, pero no te atreves?

Pregúntate a ti misma qué es lo que te está bloqueando, qué es lo que no te permite avanzar en tu estilo, tener la imagen que siempre quisiste.

Ojalá te pase como a mí, y el destino te mande una señal de que es tu momento y decidas reinventarte. Porque no somos estáticos, nos movemos, cambiamos, nos transformamos, y tenemos derecho a ello.

Si quieres que yo sea esa casualidad que estabas esperando, si has leído este post y has reflexionado, has sentido que hablaba para ti, ponte en contacto conmigo y realicemos juntas ese camino.

¡Te espero!

Un fuerte abrazo,

Sara