Me llegan historias de mujeres normales (¿qué es normal, de todas maneras?) que entran a Zara y salen con la moral por los suelos. Y eso no puede pasar. Porque no, nadie debería llorar en el probador de Zara.

Sales de casa, poco animada ya, porque sabes lo que te espera…

Sabes que con una talla 42, lo tienes difícil para encontrar ropa que te guste.

¿Con una talla 42? ¿En serio? Ya me parece terrible que te pase con una talla 46 o 48, y que estés súper limitada para encontrar tiendas bonitas y a buen precio, pero con una talla 42 ya es algo que no deberíamos permitir.

¿Qué es lo que nos están diciendo? ¿Qué significa para miles de mujeres que entres a una tienda de las consideradas “normales” y no encuentres pantalones más allá de la 40? Significa que al mundo de la moda no le parece aceptable que lleves una 42, es así. Su ropa no está pensada para ti.

Sí, en su web sí tienes todas las prendas hasta esa talla, pero el hecho de llegar al probador, intentar meterte en una talla 40 por el hecho de no salir de allí sin probarte nada, y acabar llorando, no tendría que pasarte, déjame decirte que no es normal.

A la última clienta a la que le ocurrió esto, la llevé a Violeta. Al contrario de lo que se piensa, no es una tienda de tallas grandes, si no una tienda de tallas normales, cortes cómodos y que se adaptan muy bien a cualquier tipo de silueta.

llorar en el probador de Zara

A la izquierda, modelo de Violeta. A la derecha, de Zara

Con todo, Violeta tampoco es perfecta, porque nos priva a las que tenemos menos de una talla 40 de vestir sus modelos, pero abre una gran gama de posibilidades en las que puedes encontrar tu estilo, verte guapa, sentir que tienes derecho a llevar prendas de tendencia y a entrar en un probador y sonreír.

Sé que es difícil, que este post no va a cambiar las costumbres de la industria de la moda, pero sí quiero que te llegue mi mensaje: estás genial, eres genial, así, con tu talla, sea cual sea, y tienes derecho a vestirte como te de la gana.

No quiero que vuelvas a pensar que alguien no te permite ser como tú quieres ser y expresar tu mensaje con la ropa que tú quieras.

Sé que es difícil, pero también sé que eres valiente, y que vas a luchar por lo que quieres.

Y si no estás segura de que vayas a ser capaz, cógete de mi mano, yo te guío en este camino y te ayudo a superar los obstáculos.

Y te pido un último favor: no vuelvas a llorar en el probador de Zara.

 

Un fuerte abrazo,

Sara