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Sí, así de radical, como lo habéis leído. Si no os gusta vuestra ropa, tiradla. Dársela a alguna amiga que lleve vuestra misma talla. Llevarla a una asociación. Reciclarla. Pero sacarla fuera de vuestra vida.

El otro día leí en Instagram (gracias Vivir en Miami por la inspiración) que estamos en época de poda, y tenemos que sacar de nuestra vida todo lo que nos molesta.

Y eso es exactamente lo que hice con mi armario. Hacía tiempo que me estaba pasando algo con mi ropa. Abría mis cajones, y nada me gustaba, no sabía qué ponerme, y acababa diciendo: “no tengo nada”.

Si mi marido me oyera decir que no tengo nada que ponerme, se horrorizaría. “¡Si tienes el armario lleno”, gritaría.

Había tomado la determinación hace mucho, pero no me atrevía. Pensaba que si sacaba de casa todas esas camisetas, vestidos, pantalones faldas… me resultaría muy muy difícil vestirme, pero nada más lejos de la realidad.

Lo que realmente me pasaba era que cada vez que abría las puertas de mi armario, se me bajaba la moral. Porque esa ropa ya no me gustaba, y me hacía sentir mal. Ya no había lugar en mi vida para ella, tenía que dejarla marchar.

Ahora tengo pocas prendas, es verdad, pero todas ellas me encantan, me favorecen, me sientan genial.

Otra ventaja, es que al tener menos ropa, me siento mejor si me compro un vestido de esta temporada, o un nuevo pantalón vaquero, porque ya no estoy acumulando, si no haciendo un nuevo fondo de armario.

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Así que, como os podéis imaginar, el ejercicio de hoy trata de tirar, ¡no sabéis el gusto que da! En mi caso, toda mi ropa fue a parar a una amiga muy querida con mi misma talla a la que le vino genial, y que se quedó encantada.

Así que, contadme, ¿os sentís capaces de hacer este ejercicio? ¿Estáis preparadas para la época de poda? ¿Os animáis a sacar de vuestra vida lo viejo y dejar entrar lo nuevo?

Me encantará conocer vuestras historias, podéis compartirlas dejando un comentario.

 

¡Muchos besos, estilosas!