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Parece que vivimos en una campaña continua, y, en realidad, es así. Los tiempos han cambiado y ya no hay que esperar al periodo de elecciones para ver a los candidatos buscando congraciarse con sus votantes.

Partiendo de esta premisa, cuidar la imagen de un candidato es fundamental no sólo durante una pre campaña y campaña, si no en cada una de sus apariciones públicas, independientemente del momento.

Si nos centramos en la imagen política durante una campaña, son pocos los políticos españoles que se están ocupando de aprovecharla al 100% para acercarse a su público. Esto ocurre probablemente porque no conocen los beneficios que un trabajo profundo de su imagen tendría en sus resultados:

  • Refuerza la coherencia con su discurso: porque no sólo hablan las palabras, el cuerpo, las manos, la cara, la ropa, el maquillaje, los colores… todos esos elementos conforman el mensaje, y para generar confianza, debe existir una coherencia entre todo los elementos.

 

  • Ayuda a que el público se identifique con el candidato: no votamos a personas que están totalmente alejadas de nuestra vida, votamos a personas con las que nos sentimos identificados, que pueden entender nuestros problemas, nuestro día a día y nuestras necesidades. Y esto se consigue gracias a la imagen.

 

  • Le da credibilidad y honestidad: si dices una cosa pero tu imagen dice otra, pierdes la credibilidad. Una imagen alineada con los mensajes de la campaña ayudará a crear la honestidad del candidato.

 

  • Mejora su posicionamiento: ser candidato para cualquier puesto político es como intentar conseguir un trabajo al que también optan otros aspirantes. Si quieres posicionarte como el más adecuado para el cargo, debes  alinearte con la filosofía y las necesidades de esa empresa. Lo mismo ocurre durante una campaña, la imagen va a hacer que un candidato pase de aficionado a profesional, y a ser el aspirante mejor posicionado.

 

  • Apoya la diferenciación del resto de candidatos: si te postulas para un cargo político, te recomiendo algo: haz que te recuerden, que tengan tu imagen en la mente, que cuando tu nombre suene, rápidamente te identifiquen con tu cara, tu cuerpo, tu imagen.

 

  • Comunica más y mejor que las palabras: somos capaces de mentir con las palabras, pero con el cuerpo es mucho más difícil mentir. Por eso, si somos capaces de dominarlo, podremos lanzar el mensaje de una forma más global, llegar a más personas y conseguir finalmente nuestros objetivos.

 

Estamos en el siglo XXI. Internet y las redes sociales consiguen que nuestra imagen más expuesta que nunca. No hay excusas para no cuidarla de cara a conseguir los mejores resultados en una campaña.

¿Qué candidatos crees que van a trabajar mejor su imagen en los próximos meses?