Cómo desafiar al frío y a la pereza

Cómo desafiar al frío y a la pereza

Ya estamos en diciembre, el frío ha llegado por fin a toda España, y con él, nuestra pereza de vestirnos mínimamente decentes.

Hay que reconocerlo, cuando hace frío, no saldríamos de la cama y nos quedaríamos todo el día en pijama, pero ya sabes que es mejor no hacerlo.

¿Qué es lo que pasa si decides pasar todo el invierno con tus pantalones más cómodos y tu jersey más calentito y oversize?

frío

  • Bajará tu nivel de autoestima: porque así no hay manera de verse favorecida, y cuando acabe el invierno, a ver quién te saca de ese estado de dejadez.
  • Empeorará tu energía: para estar activada y animada, necesitas utilizar ropa que te encante, con la que te veas genial en el espejo y que te ayude a realizar tus tareas de cada día.
  • Notarás cómo tu bajo ánimo te repercute en el trabajo y en la parte personal también: porque cuando estamos mal, lo estamos en todas las áreas de nuestra vida.

Sé que hasta ahora no te lo habías planteado, pero piensa que, si te abandonas durante el invierno por la pereza que te da arreglarte con este frío, cuando llegue la primavera va a ser mucho más difícil recomponer los pedazos de tu autoestima.

Por eso, te animo a que sigas estos sencillos pasos, y verás cómo, sin demasiado esfuerzo, consigues mantener alta la confianza en ti misma, y pasas un invierno diferente y tan estiloso o más que el verano:

  • Vístete por capas: si me sigues en las redes sociales ya me habrás visto hablando de este tema. Cuando hablo de capas, no me refiero a un jersey gordo y encima una chaqueta aún más gorda. Si eliges prendas finitas pero de mucho abrigo, como camisetas interiores térmicas, podrás ponerte encima un vestido bonito o una camisa sin pasar frío.
  • Elige prendas exteriores con personalidad: procura que te combinen con casi toda tu ropa, pero también que tu abrigo o cazadora no sea tan sencilla que te aburras de ir siempre igual. Busca un anorak con algún detalle con el que te sientas cómoda pero que también demuestre tu personalidad y estilo propio.
  • Escoge accesorios con un toque especial: si en lugar de coger una bufanda negra o blanca buscas una del color que más te favorece, ¡tendrás ganado un día de sonrisa total! Tampoco te olvides de los pendientes, collares o pulseras porque sea invierno, utilízalos con tus looks más básicos y verás cómo se transforman.

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  • No te olvides de tus vestidos: hoy en día existen medias térmicas, así que no te pongas sólo pantalones, los vaqueros son incluso más fríos que algunas medias. Usa tus faldas y vestidos con jerseys y chaquetas para tener más variedad de conjuntos en tu día a día.
  • Cuida tu piel y tu cabello: porque con el frío están más expuestos, procura hacerte una mascarilla facial una vez a la semana, e hidrata tu cabello tanto o más que en verano.

Ya lo ves, ¡es fácil! Sólo necesitas un poco de ganas, esa fuerza para sobreponerte al frío y la pereza, y estar igual de guapa en invierno.

Te espero en mis redes sociales, estoy en Facebook e Instagram dando trucos y consejos cada día, ¡no te los pierdas!

Un abrazo,

Sara

Cómo vestir durante una ola de calor (testimonio personal)

Cómo vestir durante una ola de calor (testimonio personal)

Esta semana estamos todas experimentando los efectos de una ola de calor. Es algo muy agobiante, y cada vez que pensamos en ponernos algo de ropa… ¡nos entran los sudores!

Por eso, hoy te quiero contar mi experiencia de esta semana, y cuál fue la decisión que tomé.

¿IMAGEN O SUPERVIVENCIA?

Esa es la pregunta que tuve que hacerme el otro día. Tenía una reunión importante, de esas para las que yo me preparo el look a conciencia.

Ya sabía lo que debía ponerme, lo había analizado y había decidido cuáles eran los colores, líneas y formas que necesitaba para triunfar en esa reunión.

Pero lo que no me esperaba era que una ola de calor me hiciera dudar de esta manera.

ola de calor

Este era el look que tenía preparado para mi reunión, pero al final, no pudo ser.

Tuve que tomar una decisión: mantener la imagen que había decidido, o arriesgarme a tener un desmayo por llevar una chaqueta que transmitía las cualidades que yo necesitaba.

Finalmente, me decidí por sobrevivir a la ola de calor. Pensé además en lo raro que se vería que, con el calor que hacía, yo llevara una chaqueta.

Sí, sacrifiqué parte de mi imagen por el calorazo, y no me arrepiento.

ola de calor

Finalmente, me decanté por el mismo look, pero sin chaqueta. Mantenía gran parte de su esencia, y los colores y formas que quería llevar, y estaba un poco más fresquita.

¡Qué difícil es vestir bien con este calor!

La reunión fue muy bien, y yo me sentí segura y natural, así que no me arrepentí.

Si te ves en algún momento en la misma situación que yo, piensa que, si no es obligatorio porque tienes que seguir un dress code, es mejor optar por las opciones más frescas posibles.

Es cierto que el protocolo marca que para algunos casos, debemos llevar medias con vestido haga el calor que haga, en nuestra vida diaria lo mejor es intentar adaptarnos lo mejor posible a esta ola de calor, o a las que estén por venir.

Los mejores tejidos en estos casos son el lino, la seda y el algodón. Opta por prendas más sueltecitas, no tas ajustadas, colores básicos, y, si puedes y te apetece, deja la piel a la vista, que en muchas ocasiones sobrevivir a una ola de calor también es más importante que los complejos que puedas tener.

Con los vestidos irás más fresquita, pero a veces suponen un problema, pues si te rozan los muslos te puedes llegar a hacer daño.

En ese caso, unas bermudas amplias con un top ligero serán tu mejor opción.

ola de calor

Una vez terminada mi reunión, me cambié de look y me puse mucho más fresquita y acorde con las altas temperaturas de estos días.

Espero que estés pasando estos días de la mejor forma posible, y que te agobies lo menos posible.

Piensa que una ola de calor así dura unos días, y pronto podremos volver a la normalidad.

Un abrazo muy fuerte,

 

Sara

 

Qué ropa llevarte al hospital el día del parto

Qué ropa llevarte al hospital el día del parto

La canastilla del bebé seguro que ya la tienes preparada, pero no te olvides de ti. Toma nota de qué ropa llevarte al hospital el día del parto para estar lista.

En ocasiones, nos ponemos de parto sin esperarlo, se adelanta la llegada del bebé y no te da tiempo más que de coger lo justo para el bebé y salir corriendo en taxi (a mí me pasó jajaja).

En estos casos, te irás al hospital con lo puesto, y desde luego, lo último que tienes que pensar es en la ropa.

Pero si tu caso es una cesárea programada, o un parto más lento en el que te da tiempo a pensar y prepararte una bolsa, estos son mis consejos:

  • Entrarás y saldrás de ese hospital con un cuerpo muy parecido. Sí, vas a dejar allí ya muchos kilos, pero lo normal será que tengas que llevar los pantalones y vestidos premamá todavía un tiempo más. Así que no pienses en llevarte ropa de antes de tu embarazo, ese cambio tan radical sucede en muy muy pocas ocasiones.
  • Comodidad es la palabra clave. Olvídate de intentar ser la mamá más glamurosa, ya tendrás tiempo. Escoge las prendas que sepas que te van a dar ese confort que necesitas en esos momentos tan llenos de sentimientos.

qué ropa llevarte al hospital el día del parto

Vestido de Paramamá, zapatillas de Uterque y bolsa de Dressmadre

  • Si vas a dar el pecho, piensa que ya debes llevarte ropa adaptada para la lactancia. Imagino que si me lees a menudo ya sabrás que te recomiendo comprar las prendas premamá con sistema de lactancia para que puedas usarlas durante mucho más tiempo.
  • Camisones premamá. Porque vas a sentirte mejor que con un pijama, pues tienes que realizarte cambios constantes de compresas y braguitas, así que póntelo fácil.
  • Una bata bonita. Cómoda sí, pero bonita también. Intenta verte guapa con estos pequeños detalles.
  • Sujetadores de lactancia. Por lo menos dos, comprobarás que es fácil que se manchen a pesar de tus precauciones.

qué ropa llevarte al hospital el día del parto

Bata de Seraphine, sujetador de Kiabi y camisón de Baobabs

  • Calzado que te sujete el pie. Porque los pies sí que nos cambian, lo más normal será que desaparezca la hinchazón de los tobillos y, si te has comprado algún par durante el embarazo, quizás te queden grandes. Si optas por unos zapatos o zapatillas con cordones, aciertas seguro.

¡Esta es mi selección! Y tú, ¿ya tienes claro qué ropa llevarte al hospital el día del parto?

Espero haberte ayudado, y si tienes dudas ya sabes que puedes ponerte en contacto conmigo, tanto en los comentarios como escribiéndome un e mail a contacto@sarapellicer.com.

 

¡Un abrazo fuerte!

 

Sara

 

Quiero ser tu hada madrina

Quiero ser tu hada madrina

Me encantaría que me dejaras ser tu hada madrina. Eso implica que tú serías mi Cenicienta, pero no te preocupes, el cuento ha cambiado mucho.

En esta nueva versión del clásico de los hermanos Grimm, Cenicienta no es una huérfana que vive con sus malvadas madrastras y hermanastras.

Tampoco es rescatada por un príncipe azul, y no pierde ningún zapato en su huida.

Cenicienta trabaja en una oficina de 9 a 6 de la tarde. Antes de eso, ha llevado a los niños al colegio y ha dejado la casa limpia y arreglada.

Es una mujer que realiza un trabajo muy valioso, aunque en muchas ocasiones no se lo reconocen ni su jefe ni sus compañeros. No siempre se siente realizada profesionalmente, y le gustaría comenzar un nuevo camino.

Esta nueva Cenicienta no se mira mucho en el espejo, porque tiene complejos. No le gusta mucho su cuerpo, y se tiñe el pelo en casa.

Cuando abre el armario, duda durante un buen rato sobre qué prendas elegir. No porque tenga mucha ropa, si no porque no sabe cómo combinar la que tiene, y siente que siempre va vestida igual.

Sus zapatos no son precisamente de cristal, y los tiene desgastados de correr detrás de los niños.

Tú, mi Cenicienta, necesitas un Hada Madrina. ¿Recuerdas el Bibidi Babidi Bu de la película de Disney?

Eso es justamente lo que quiero decirte a ti. En este caso, no nos harán falta ratones, pero sí usaremos mi varita mágica.

Con ella, conseguiré que vuelvas a confiar en ti misma. Vas a volver a quererte, a mirarte en el espejo y decir: me siento bien, me gusta lo que veo.

Verás tu ropa y dirás: “es justo lo que siempre he querido llevar, esta ropa expresa exactamente quién soy yo en realidad”.

Lo mejor de mi truco de magia es que no te dará como premio a un príncipe, si no tu dignidad. No te desharás de una madrastra que te hacía sufrir, si no de un pasado lleno de inseguridades.

Y, como bonus final, a las 12 de la noche no volverás a ser la mujer acomplejada que eras.

Este no es un favorcito de una noche. No voy a hacerte un rápido cambio de look que luego no sabrás reproducir en casa.

Como tu auténtica hada madrina, conseguiré que tu cambio sea permanente, y no sólo por fuera, también por dentro.

¡Y lo feliz que me hace ser hada madrina! ¡Cómo me gusta ver la sonrisa de mi Cenicienta del siglo XXI!

Y a ti, ¿te gustaría formar parte de mi cuento?

Nadie debería llorar en el probador de Zara

Nadie debería llorar en el probador de Zara

Me llegan historias de mujeres normales (¿qué es normal, de todas maneras?) que entran a Zara y salen con la moral por los suelos. Y eso no puede pasar. Porque no, nadie debería llorar en el probador de Zara.

Sales de casa, poco animada ya, porque sabes lo que te espera…

Sabes que con una talla 42, lo tienes difícil para encontrar ropa que te guste.

¿Con una talla 42? ¿En serio? Ya me parece terrible que te pase con una talla 46 o 48, y que estés súper limitada para encontrar tiendas bonitas y a buen precio, pero con una talla 42 ya es algo que no deberíamos permitir.

¿Qué es lo que nos están diciendo? ¿Qué significa para miles de mujeres que entres a una tienda de las consideradas “normales” y no encuentres pantalones más allá de la 40? Significa que al mundo de la moda no le parece aceptable que lleves una 42, es así. Su ropa no está pensada para ti.

Sí, en su web sí tienes todas las prendas hasta esa talla, pero el hecho de llegar al probador, intentar meterte en una talla 40 por el hecho de no salir de allí sin probarte nada, y acabar llorando, no tendría que pasarte, déjame decirte que no es normal.

A la última clienta a la que le ocurrió esto, la llevé a Violeta. Al contrario de lo que se piensa, no es una tienda de tallas grandes, si no una tienda de tallas normales, cortes cómodos y que se adaptan muy bien a cualquier tipo de silueta.

llorar en el probador de Zara

A la izquierda, modelo de Violeta. A la derecha, de Zara

Con todo, Violeta tampoco es perfecta, porque nos priva a las que tenemos menos de una talla 40 de vestir sus modelos, pero abre una gran gama de posibilidades en las que puedes encontrar tu estilo, verte guapa, sentir que tienes derecho a llevar prendas de tendencia y a entrar en un probador y sonreír.

Sé que es difícil, que este post no va a cambiar las costumbres de la industria de la moda, pero sí quiero que te llegue mi mensaje: estás genial, eres genial, así, con tu talla, sea cual sea, y tienes derecho a vestirte como te de la gana.

No quiero que vuelvas a pensar que alguien no te permite ser como tú quieres ser y expresar tu mensaje con la ropa que tú quieras.

Sé que es difícil, pero también sé que eres valiente, y que vas a luchar por lo que quieres.

Y si no estás segura de que vayas a ser capaz, cógete de mi mano, yo te guío en este camino y te ayudo a superar los obstáculos.

Y te pido un último favor: no vuelvas a llorar en el probador de Zara.

 

Un fuerte abrazo,

Sara