Sara Pellicer

Aprende a hablar en público como un profesional con estos trucos

¿Has acudido alguna vez a una conferencia o charla de un orador profesional en directo?

Seguramente lo has hecho en más de una ocasión ya fuera en tu etapa educativa o ya como adulto. Coincidiras conmigo que no todos los conferenciantes u oradores lo hacen de la misma manera. Hay algunas personas que son capaces de atrapar a su público desde la primera palabra. Y en otros en cambio, te da la impresión que su discurso ha durado un siglo.

Hasta ahora has estado en la posición cómoda, la de escuchar al otro, pero, ¿qué pasaría si ahora te dijera que te quedan 5 minutos para pronunciar tu discurso? Ya no estás tan tranquilo, ¿verdad?

¿Cómo crees que te expresas o te expresarías ante un público o bien, frente a una cámara? ¿Eres de lo que les tiembla hasta la voz antes de pronunciar la primera palabra, o te sientes cómodo en estas situaciones?

Sea cuál sea tu caso, comunicarse en público no es ningún don, sino que siempre requiere de un aprendizaje previo, ya que puedes tener mucha facilidad para hablar en público, pero a la vez, no ser capaz de atraer la atención de quienes te están escuchando… Gran parte del éxito de los grandes oradores de la historia viene del trabajo y preparación previos.

Esto se debe a que existen muchos factores interrelacionados entre sí a la hora de elaborar un buen discurso: la elocuencia, la capacidad de improvisación, la habilidad para interactuar con el público, la reacción cuando tienes que afrontar imprevistos u objeciones… Todos ellos trascendentales a la hora de establecer esa relación con tus oyentes.

El gran error

Una equivocación que comenten a menudo muchas personas a la hora de prepararse su discurso, es pensar que únicamente hay que dar importancia al contenido del discurso sin olvidarse de ningún detalle, y en cambio, se olvidan por completo de la manera en cómo deben comunicarlo.

Debemos ser conscientes de que cuando mantenemos una conversación o nos exponemos en directo a un público la mayor parte de información que trasladamos a nuestros interlocutores es mediante lenguaje no verbal, es decir, a través de gestos, contacto visual, tono de voz y la velocidad con la que hablamos. De modo que es aquello que decimos sin pronunciar ni una palabra, lo que mejor y más rápido perciben quienes nos escuchan.

Es importante entender que cuando pronunciamos una charla o un discurso, el centro de atención no somos nosotros mismos, sino todas y cada una de las personas que están escuchándonos ya sea en directo o a través de una pantalla. Ellos son los verdaderos protagonistas del éxito de nuestro discurso.

Las claves del buen comunicador

Si escuchas algún discurso de los grandes oradores de la historia como Martin Luther King, Nelson Mandela o Abraham Lincoln, enseguida te darás cuenta que todos ellos comparten unos rasgos comunes: seguridad, liderazgo y personalidad. Estas tres cualidades son imprescindibles para marcar la diferencia y para conseguir cautivar la atención de los espectadores.

Aun así, si todavía no cuentas con ellas, no te preocupes. A continuación, te desvelo cuáles son los mejores trucos para conseguir que tú también te puedas convertir en un as de la comunicación oral:

  • Conectar con el público: Es el primer paso a la hora de preparar cualquier discurso o charla. Saber a quién nos dirigimos es fundamental para poder adecuar el mensaje, el tipo de vocabulario, el desarrollo del discurso y el tono de voz.
  • Voz y respiración: Imagina alguien que habla siempre con el mismo tono de voz. ¿Verdad que se hace aburrido y monótono? Ahora imagínatelo de nuevo utilizando diferentes tonos a lo largo del discurso según la importancia o relevancia de lo que está contando. Seguro que ahora has conectado con todo lo que te ha contado. Los cambios en el tono de voz ayudan a que la audiencia esté más conectada con lo que se les está contando.

A veces los nervios pueden jugarnos malas pasadas en la velocidad con la que hablamos. Una velocidad demasiado rápida impedirá la correcta comprensión del mensaje, y una velocidad demasiado lenta generará aburrimiento y que el público pierda el interés.

Para controlar y observar nuestro tono y velocidad podemos practicar a leer en voz alta tanto como podamos y escucharnos a nosotros mismos. Puedes probar a grabarte a ti mismo y observar después con detenimiento la velocidad y el tono que utilizas durante todo el tiempo.

  • Postura corporal: La comunicación no verbal puede llegar a intervenir hasta en un 90% del mensaje en algunos discursos. De manera que es imprescindible controlar nuestro cuerpo al mismo momento que hablamos y tomar consciencia de la posición de nuestras manos, torso y pies, ya que nuestra postura corporal siempre debe ir en consonancia con lo que estamos expresando verbalmente.
  • Preparación previa: Es muy importante contar con una preparación previa sobre el tema o el mensaje que se va a trasladar a la audiencia. Conocer bien la temática sobre la que vamos a hablar nos permitirá expresarnos con más soltura y más seguridad. ¡Ojo! Esto no significa que tengas que memorizar todo el discurso, sino ser consciente de la estructura que vas a seguir durante tu exposición y las ideas que vas a transmitir.
  • Material complementario: Acompañarte de presentaciones audiovisuales o de un esquema escrito puede serte de gran ayuda para evitar perderte a lo largo de la exposición. Cuánto más visual sea ese material, mejor. Piensa que las palabras ya las pones tú, por lo tanto, intenta usar imágenes, vídeos o audios en las presentaciones que ejemplifiquen o complementen tu explicación.

¿Las tienes todas bien aprendidas? Pues espera, no cierres tu cuaderno porque te he dejado para el final la clave más importante de todas. Aquella que va a marcar la diferencia cuando te muestres frente al público o frente a la cámara. Aquella que solo los grandes interlocutores de la historia han logrado hacerse suya consiguiendo impactar de forma plena a su audiencia.

Te estoy hablando de… ¡Atreverse a ser auténtico!

Atreverse a ser uno mismo es el elemento que te permite conseguir el valor diferencial que te hace único y especial frente a los demás comunicadores. Utiliza tu “mejor yo” para mostrarte al público de forma humilde pero segura y generarás esa conexión que tanto deseas encontrar.

¿Por qué conformarse en ser un buen comunicador, si puedes llegar a convertirte en un comunicador excelente?

Ahora que ya sabes todos los trucos que utilizan los comunicadores de referencia, te toca a ti pasar a la acción, porque como bien sabes, para aprender (en todo) hay que practicar y mucho. Así que no esperes más y empieza a practicar tu comunicación oral (verbal y no verbal). Cógete una cámara y conviértete en el comunicador que tu audiencia no quiera dejar de escuchar.

Cuéntame: ¿Conocías estas claves que utilizan los comunicadores profesionales para atrapar la atención de su audiencia? ¿Cuál de ellas crees que es la que te va a costar más de llevar a cabo en tu comunicación?

Me encantaría que me contaras qué otras claves utilizas tú actualmente para hacer tus discursos en público o frente a la cámara y que te están funcionando.

¡Estoy deseando leerte en los comentarios!